Convoy literario
Carlota, una mujer
Andrés Aguilar-Pérez


Carlota, una mujer… la nueva novela de Andrés Aguilar-Pérez.
Carlota, una mujer es una escritura cinematográfica donde el flash back y una voz en off te dice de pronto, “yo no voy a contar esa vaina por demasiado escatológica”, es de lo más cojonudo porque uno no está leyendo, uno escucha en letras una historia que cuenta un amigo.
Amigo es otro palabra clave pues Andrés Aguilar incorpora en el relato a todos sus amigos, incluyéndome, en una licuadora literaria y resulta el batido de su vida; menos mal que solamente incluye de soslayo, sus experiencias amorosas porque si no la Montaña Mágica y el Quijote, se quedarían pendejos; de incluir una pequeña porción de tanto amor, solamente comparable a Francisco de Miranda, con la deliciosa colección de sus tres mil cajitas de vellos púbicos que corta sutilmente a damas servidas, como quien corta una flor, diría Agustín Lara, en el lago infinito de sus silencios.
Una clave más, que también consulté al autor porque a la luz, sombra tal vez de los críticos literarios pudiera desvirtuarse, pero es en realidad un elogio a quienes, más allá de los clásicos, nos formamos como escritores en las novelitas de vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía; de esas múltiples lecturas quedó el magistral estilo de Aguilar, que atrapa como quien ve una película o escucha con atención en una mesa de bar de rocola, a un amigo guerrillero de la literatura, sus andanzas con sus más dilectos amigos.
Esta es una novela que todos debemos leer, sobre todo las mujeres.
Humberto Márquez
Periodista y escritor
Carlota, una mujer; una novela magistral de Andrés Aguilar, nos lleva a un mundo que anda entre la realidad, el amor y la fantasía. En un escenario hermoso; playas bañadas por las aguas del Mar Caribe, pescadores en faenas diarias y peligrosas y la brisa marina que envuelve alma y espíritu, ensoñación del ayer, el hoy y el devenir. ¡Es el mar y es el viento! Aun en ese ambiente, Carlota, no la tuvo fácil. La vida se la volvía a jugar, en el mismo lugar de su infancia, cuando el amor y la felicidad eran suyas, al menos, cuando así lo creía. ¡Destino, castigo de Dios o mala suerte! La encrucijada y el laberinto de dos amores, laceraban su corazón y su alma, obligada a una decisión dura y cruel, que no le permitía vacilación ni demora. Mujer bella, sensual y de buen proceder, mutada en fantasma, como todas las amigas del ancestral Andrés Aguilar, quien en la narrativa, apostó a la estética y a la plástica, literaria. ¡Alzo la copa de vino, en la bohemia permanente.
Carlos Figuera
Economista y escritor

Formato: Rústico
Nro. paginas: 160
ISBN: 978-980-6194-
Editorial: Editorial Galac



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